La vanidad de mi pequeño nombre
quisiera abandonar en el camino,
que nadie sepa ni recuerde el hombre
que fui en la tierra, oscuro peregrino.
De la fama ignorado y del renombre,
cumplir sencillamente mi destino
y que el lector futuro no se asombre
siquiera del silencio en que me obstino.
Dejar mi verso dócil o impaciente
no codicioso del aplauso ardiente
sino de oculto agrado contenido
como pintor anónimo borrado
en la leyenda de su lienzo amado.
«Autorretrato de un desconocido»…