clarividencia
CLARIVIDENCIA también tiene su obituario. Clarividencia
domesticada, tiene limpio su abundante cabello, no huele a
golpe, ni a hule o a papel de estraza. Pedreadores con plomo
y alambres fríos la matan de sed, de a poco, haciéndole
montón, la aplastan. “Basta odiar para que el amor se acabe”
—repetía dando coces.