recuérdame
Recuérdame cuando las alas oscuras de la Muerte
me lleven muy lejos de ti;
cuando ya libre de todo sufrimiento,
la tierra de la tumba sea un techo sobre mí.
Recuérdame, y si muero
sin dejar rastros de mi historia,
pero a la vez escondido en tu memoria,
entonces tu corazón será mi cielo.
Esto fue todo lo que deseé al comenzar,
cuando te extendí esta mano libre, sin castigo,
para que desde allí pudiera tener un lugar
donde siempre estuviera contigo.
Así, desde mi lecho de muerte
toda la agonía desterrarás;
por eso, di que cuando tenga frío y esté muerto,
me recordarás.