bebe por mí sólo con tus ojos
Bebe por mí sólo con tus ojos,
y yo brindaré con los míos;
o deja un beso en la copa
y no pediré vino.
Sed que del alma es toda la alegría
exige que el licor sea divino,
y ni el néctar más puro de los dioses
hoy lo cambiaría, Celia, por tu vino.
Tarde envié la rosada guirnalda,
No sólo para honranrte
sino para darle la esperanza
De que nunca se habrá de marchitar.
Más sobre ella apenas respiraste
Y la enviaste de nuevo hacia mí;
Desde entonces crece y huele, lo juro,
no a sí misma sino a tí