epístola para ser dejada en la tierra
... Hace más frío ahora,
hay muchas estrellas,
estamos a la deriva
al norte por la Osa Mayor,
las hojas están cayendo,
El agua es piedra en las rocas excavadas,
hacia el sur
un Sol rojo, aire gris:
los cuervos son lentos
en sus alas torcidas,
los arrendajos nos han dejado:
Nos tumbamos y la nieve cubre nuestras prendas.
Te lo ruego,
a tí (si alguien abre este escrito)
Haz en tu boca las palabras que fueron nuestros nombres.
Te diré todo lo que hemos aprendido,
te diré todo:
La tierra es redonda,
hay manantiales debajo de los huertos,
La arcilla se corta con un cuchillo desafilado,
Cuidado con los Olmos
en las tormentas,
las luces en el cielo son estrellas.
Creemos que no ven,
pensamos lo mismo.
Los árboles no saben ni las hojas de las hierbas nos oyen:
Los pájaros también son ignorantes.
No escuches.
No permanezcas en la oscuridad con las ventanas abiertas.
Nosotros, antes que tú, hemos escuchado:
son voces:
No son palabras en absoluto sino el viento que se levanta.
Además, ninguno de nosotros ha visto a Dios.
(... a menudo hemos pensado
que las ráfagas de sol en el clima tardío y torrencial
señalaban un árbol, pero no era así.)
En cuanto a las noches te advierto que son peligrosas:
El viento cambia y llegan los sueños.
Hace mucho frío,
hay estrellas extrañas cerca de Arcturus,
voces gritan un nombre desconocido en el cielo.