1
Pronto -y entre nosotros- hablaremos
y nuestra voz se perderá en el vacío
de palabras como silencios;
las miradas y los gestos: todo;
y el tiempo, suspendido como un soplo de brisa,
y solos,
hasta que otra voz se aproxime y nos diga
lo que somos -una mota de polvo-, y nos diga:
«podéis hablar ahora, es vuestro turno.
No más tarde ni antes: ahora»; y hablaremos
-con prisa y con melancolía.
Nuestras propias palabras parecerán extrañas,
como las voces de otros.
2
Una lucha entre dos, como un abrazo,
como una voz que se rompe.
Carne sobre luz eléctrica,
fuego sobre la carne, bajo una luz distinta,
y el televisor en tus ojos, encendido.
No quiero nada.
Mi sonrisa es espumosa como la cerveza,
pero yo nunca me doy cuenta
-maldita sea, pobre inútil, inservible
como la letra de un tango.
Seguir es dejarme llevar por el viento
cuando el aire se muere,
montar en las alas de un pájaro y volar (volar, volar)
cuando el aire se muere.
3
Párteme por la mitad:
rómpeme
y olvídame