País Poema

Autores

anna b. pellicer

los pies en la tierra

Me enamoré del mar
Huele, sabe, se siente
abraza como la vida,
sin fisuras, sin censuras.
Te arrulla.
Me dejé llevar
me dejé llenar
de su esencia
de su vibración
y su calma saboteó
cada inició de tormenta.
Los ancestros hablan de sirenas
de almas que juguetean
con nuestros miedos.
Nos enamoran y entorpecen,
nos despiertan y nos ahogan
hasta descubrir los anhelos
que enmascaramos en ríos
cargaditos de lodos.
¡Es que arrastramos
mucha mierda en el fondo!
El fluir de la existencia
requiere de requiebros.
De fuertes tempestades
De gritos, de cantos de sirena
qué como faros nos orientan
hasta alejadas orillas.
La mochila de desventuras
que veneramos, son cicatrices
que nunca se cierran.
Son cicatrices que nos
mantienen anclados
a un tiempo, a un pasado
para muchos, olvidado.
Me enamoré del mar.
Huele, sabe, se siente
abraza cómo la vida,
sin fisuras, sin censuras.
Te arrulla.
Me dejé llevar
me dejé llenar
de su esencia
de su vibración
y su calma, saboteó
cada inició de tormenta.