Brotan desgarrados,
se fugan cual preso
de noche y sin preguntar.
Necesitan conectarse
fuera del ser
porque dentro
duele, duele, duelen.
Desgarrados pensamientos
que buscan alejarse, calmarse.
Aullidos desgarradores
en noches de luna llena.
Porque así el camino
tiene un solo destino.
No hay conversaciones
Ni opiniones ni razones.
Solo dejar marchar
vomitar lo que tanto
tiempo se almacenó...
Dolores injustos.
Amores desairados,
interesados, aprovechados.
Palabras que lastiman
se anudan y aprietan.
Sabemos que devolverlas
nunca es la mejor respuesta.
Soledades provocadas
por corazones funestos.
Soledad moribunda
porque robaron la fe.
Hoy me desprendo
de tormentas.
Abrazo con amor mi alma.
Aunque busque un regazo
donde perderme
llorar y adormecerme
donde sentir sin pedir.
Necesito paz, espacio
para crecer, para creer.
¡Necesito amor!
¡Utopías realizables!
Somos una manada
sin identidad.
Nos despedazamos
para subsistir.
El ego lleva la batuta.
La fuerza de la lucha
nos hace perder la razón,
camino y el corazón.
¡Nos vestimos de miedos!
Silencios aullidos.
¡Me niego a seguir esta senda!
A dejarme embaucar.
A bajar los brazos.
A regalar mi alma
mi identidad. ¡Sin luchar!
Miro al cielo, ella me comprende;
me acompaña en mi destino.