País Poema

Autores

alvaro valiño lópez

la musa negra

Me adentré en un bosque de árboles petrificados, donde la musa negra esperaba sonriendo impaciente, búhos sin conciencia bramaban sonidos de piedra que inmovilizaban mi corazón verde humeante. Trinos de pájaros celestes me daban aliento, en busca de la musa en sueños, ojos de verde errante; mis párpados vencidos en flores de tinieblas se secaron, los árboles de polvo movían silenciosos sus ramas eternas. Llegué, desfallecido, al oasis de la razón, maligno; la musa negra me seguía cantándole al presente, mi cuerpo envilecido siguió la falsa ruta, camino, hasta las puertas de una triste y tenue locura. Salí, por fin, del bosque de árboles petrificados, al son ligero por el sol iluminado, de cera, cayendo en el camino con el aliento desviado, exhalando vapores rojizos de un amor muerto.