la espiga
La hermosa espiga floreció de nuevo anoche, esta vez la regaré con mis mejores lágrimas, rozaré con cuidado su tierno tallo, y me bañaré, como la luz del sol, entre sus brotes amarillos, el viento silbará suavemente hacia su cuerpo, y la lluvia sobre sus rizos será mi alimento. Su pelo enrojecido no tendrá importancia, descenderé desde el alma a la fina tierra que sustenta y cobija su savia inocente; la caja de Pandora no será nunca abierta.