grito y montaña
Del grito al camino, madre y montaña, voz seca de arrebato por violencia triturada, labios rosados teñidos de mortales exabruptos, una voz guardada condensa la sangre de plata. En la altura del deseo yace el ansia de conquista, fervor poderoso unido a la tierra añeja, madre ancestral de verde y seca hierba, teñida de lustre áureo con paja y mortaja. Soles azules cuentan por cientos desvaríos, bañando inmensas soledades de cuerpo ufano, la tierra palpa la tibia sangre incandescente, en derredor las flores, marchitas, se desgarran. Del grito el espacio destila un aroma siniestro, el alma perdida alrededor de la luz de una vela, tímpanos de agua entre tormentas de hiel reclaman al viento toda suerte de odios.