calcomanía de la muerte
Cuantos no habrán sonreído justo antes de morir, como queriendo dejar un fabuloso recuerdo. Más si poco antes de su muerte, capaces fueron de hacerlo, su vida es que discurrió entre relojes de sebo. Sebo que tiñe el deseo de prisas y diestras manos, de monedas y retales camino de los infiernos. He ahí la contradicción, para vencer a la muerte, hay que estar ya muerto en vida, y si esa sonrisa asoma, es que al final no viviste, calcomanía de la muerte.