del eterno femenino
Si Dios fuera mujer
la vida se encaminaría
a una gradual pérdida de olfato
y la muerte al abandono
del perfume que en que vivíamos.
Si Dios fuera mujer
la forma —podredumbre y huesos—
arañaría las piedras
dispuesta a renacer.
Si Dios fuese mujer
no existirían hombres ateos
y en adelanto al paraíso
albergarían noche a noche
pezones femeninos erectos en la boca.
Si Dios fuera mujer
irrumpiría en templos
enardecida por el plástico en las flores
(Como de paso pediría más pan para los pobres)
Si Dios fuese mujer
no habría infiernos
ni purgatorios como hogares temporales
porque si Dios fuera mujer
la transmigración del alma sería
mudar de luz a luz.