del amor por internet
Es una pendejada apaciguar el corazón en la red
cuando lo que tenemos es un cuerpo
con hambre de coger, besar y lamer.
Se debe amar a alguien que es contrario
e idéntico a uno en tiempo y espacio reales
con cabeza, ojos, piernas, genitales,
hipoteca, celular, tarjeta de crédito,
colesterol y una que otra úlcera.
Es de idiotas buscar en Bandeja de entrada
como lo harían un hombre y una mujer
buscando amarrarse de almas.
La cámara web es una vieja alcahueta,
confunde alevosamente verrugas y mal de Parkinson
con lunares adorables y temblores de emoción.
La mordida de la serpiente Amor,
cuyo veneno nos recorre enteros
se descarga exclusivamente en nosotros,
no en mp3.
Refugiarse macho y hembra en un Chat
no es igual –ni remotamente-
a refugiarse en el cine
o en un cuarto de hotel.