País Poema - Autores

alma phillip

de una escuela para profetas

Sería bueno preservar algunas almas
para cuando Dios pregunte por ellas
como se pregunta por pan o manzanas.
Almas buenas para el discreto orgullo de Dios
para que Él sonriendo crea
vale la pena ser Creador.
Tener a mano almas compasivas,
serenas, tranquilas
bien dispuestas a llenar otra vez la tierra
igual que se llena un granero.
Gente sencilla que vaya por los caminos,
que donde haya vino, beban vino,
donde no lo haya limonada fría.
Que en las montañas o desiertos,
se alimenten como puedan,
enciendan fogatas, cuenten estrellas
lleven barbas, pelo largo
igual que túnica y sandalias.
Que discurran nuevas ideas de moralidad social
escribiéndolas en rollos
y extravíen algunos
para llamarlos apócrifos.
Cuerpos y almas que no los mueva el dinero
ni la recompensa de vivir después de la muerte
sino simplemente educar en amor.
Que estudien un poco las estrellas
otro poco las plantas
y sienten algunas dudas sobre la misma creación.
Cuando el tiempo pase
y crezcan en sabiduría y bondad
vayan a recorrer los pueblos
dispuestos a enseñar el modo de vivir y dejar vivir.