de la desconfianza en el cielo prometido
Mafias, escasez de agua,
pornografía, celulares, contaminación y ruido
han ahuyentado a los ángeles.
Pasajeros tímidos de antaño
que horas antes del crepúsculo
se les veía montar diligencias.
Tras las ajadas cortinillas
aspiraban olor a hierbas
y observando a las vacas abanicarse el trasero
contaban uno a uno los postes de telégrafos.
Único invento que moderadamente toleran.
Presentían ya que esos paseos serían los últimos
y derramaban lágrimas
que al amanecer recogerían en las hojas.
Quisieron hacer de mercaderes
nos ofrecieron indulgencias, estampitas de santos,
peines, espejos y abalorios
a cambio de suprimir música pesada, redes sociales, anuncios,
piercing, tatuajes y divorcios.
Ingenuos ángeles
que pensaban que el sufrimiento
era cosa de los perros
con la experiencia pasada
¿Quién iba a convenir en el trueque?