muchacha con un loro en el hombro
De sol quebrado y de trópico,
islas y frondas y mar,
traigo el cristal metafórico
y hasta el relumbre sensual.
Cetrería desigual
de caricia y algazara,
el gancho del pico labra
la madeja de la mímesis,
por ceñir el grito en síntesis,
dando alcance a una palabra.
(Si la flor se despedaza
cuando la espina la toca
¿cómo puede esa tenaza
besarse con esta boca?
¡Cómo la canción se enrosca
en el áspero gañido!
¡Y cómo, siendo tan híspido
este duro coqueteo,
basta a endulzar el deseo
y a derretir el sentido!)