País Poema - Autores

alfonso reyes

guanabara

Ya la luz, como una flor alada,
en la segura tarde se mecía,
y eran raudos torrentes de naranja
y leche de los mangos amarilla.
Hubo una vasta plenitud de entraña
y un latido animal por la bahía,
y como el gusto de una dentellada
donde el mar y la tierra se mordían.
¡Oh salta, Adán marino! Oh sangre, brota
y chorrea en el ímpetu gozosa
sobre los flancos de tu Eva única!
Sopla el viento nupcial su caracola
y doblan los retumbos de las olas
desde la catedral del Pan de Azúcar.