País Poema - Autores

alfonso reyes

cara y cruz del cacto

I
CARA
En lugar del olivo virgiliano,
la planta de cuchillo y de ganzúa,
y el árbol sirve de potencia y grúa
para izar por el cuello al hortelano.
¿Por qué brotan del suelo mexicano
la cólera, la víbora, la púa,
la espadaña que en pica se insinúa,
la garra en guante adentro de la mano?
Torva mitología nos espera,
y el crudo mineral nos solicita
más allá de la miel y de la cera.
Y la alquimia es adusta de manera
que la sangre en tezontle precipita
y sube en amarilla tolvanera.
II
CRUZ
No admite que se mueva ni se acabe
aquel solar misterio de infinito,
y el ojo que la mira de hito
en hito la purifica en oro verde y suave.
Así, serpiente reposada, grave,
hecha cristal de su primer delito,
sorbida por el cacto de su mito,
vacunada en su duelo con el ave.
En la tarde solemne, en el austero
valle tendido junto al ventisquero,
tan alto que la luz y el tiempo mudan,
Eva se inclina sobre el compañero
compadecida de su frente. Pero
la Serpiente y el Hombre se saludan.