País Poema - Autores

alfonso reyes

canción bajo la luna

Ellas van coronándose de flores y de espigas;
nosotros, dialogando de amor y de fortuna;
y sobre los cabellos claros de las amigas
—oh Alemania romántica de ayer— brilla la luna.
¡Qué noche cristalina y qué deleite raro!
En hilos de la luna la plática se enhebra,
y es nuestra paz más blanca que un pensamiento claro
arrullado a la margen del lago de Ginebra.
Y suben grandes olas de sueño y de ventura
en la música sola de aquella soledad,
y el agua de la luz lunar se vierte, pura,
se derrama en el cielo, tiembla en la inmensidad.
—¿Habláis de amor, amigas discretas, de fortuna,
de clara paz dormida como la luz lunar,
oh románticas, bajo la plata de la luna,
oh coronadas, sobre el oro del espigar?
Hablan de los lejanos poetas de Inglaterra,
y las oímos como se oye un manantial.
Parece aquélla un hada: va sin pisar la tierra,
canta un verso de Milton, sagrado y musical.
Otras danzan en coro, los brazos en los brazos,
al ritmo de los versos, de la hojarasca al son.
Otra sueña en Ofelia: guirnaldas teje y lazos
de rosas, y hecha pájaro se deshace en canción.
Ah, pero la que lleva una estrella en la frente
—sueños de amor, ensueños de gozo, oh noche,
[oh luz—;
ah, la que lleva una estrella refulgente
y tembloroso el pecho y los brazos en cruz,
—Oh, no —proclama—, amigas; oh, no más por
[mi vida:
Ni Ofelia, ni Cordelia, ni Lancelot, ni Childe
Harold... Oh noche, oh luna, yo sigo suspendida,
sí, suspendida al blanco cuello de mi Oscar Wilde.