FUE,
creo,
el movimiento de sus pies dentro de sus zapatos.
Los dedos golpeando
—un niño que se mueve en el útero de su madre—.
Habré de destrozarle para no amarle,
pensé.
Habré de destrozarle para no amarle.
Pero he visto
el movimiento de sus pies dentro de sus zapatos
y he querido seguir viendo
(no imaginando)
el movimiento entero de su cuerpo en simbiosis con mi cuerpo.
Destrozar un poema.
No me inspira
el movimiento de sus pies dentro de sus zapatos.
No le amaré
por el movimiento de sus pies dentro de sus zapatos.
El movimiento de sus pies dentro de sus zapatos. El movimiento
de sus pies dentro de sus zapatos. El movimiento de sus pies
dentro de sus zapatos. El movimiento de sus pies dentro de
sus zapatos.