ya perdimos la cuenta
Terriblemente ingratos los sucesos
el miedo se anuda en las entrañas
no hay seguridad, impera el exceso.
El hombre bueno ha perdido la batalla
Por doquier se escuchan los suspiros
de tantos infelices masacrados.
Muertos en vida llorando por sus hijos
y los que por terror, quedan callados
Toman venganza con seres inocentes
sin odios previos, cazados al azar.
Pretenden una lección quererles dar
a autoridades, a cárteles... o a otra gente
que quisieran, pero no pueden matar
¿Por qué como rutina la tortura?
¿Ya tocó fondo el alma descompuesta?
Hay cosas que no nos caben en la testa
a los que “aún” conservamos la cordura
Y los sicarios, que siempre han existido,
pero que ahora parecen crecer como la hierba...
¿Dónde estaban antes del 2000?
¿Ocultos por allí... o agazapados?
Se ha multiplicado tanto el hombre vil
que llegan como moscas, bien pagados
y entrenados. ¡Que cubran el perfil!
pues si no, son desechados.
Tener de jefe al narco: un sin vivir
¿Cuántos muertos?
El mexicano común perdió la cuenta
¿Ya nos pasamos... o son sesenta mil?
Los desaparecidos mejor no los contamos.
Por allí dicen que van más de 10 mil