¡por dios... hagan algo!
Llegan con los ojos anegados
lágrimas de terror en las mejillas
las reciben con grandes desparpajos
diciéndoles... ¡lindas niñas!
Los clientes estarán más que encantados
A veces el saludo... un bofetón
para su bautizo de terror
y para el entrenamiento de rigor
pasar por la cama del patrón
Ellas son las jovencitas traficadas
las que no existen, las que nadie ve
las que son a veces mutiladas
O vendidas por partes... según sé
¿Cómo podrán dormir el pandillero
el traficante, el cliente... el policía
sabiendo que todo esto es por dinero
y viendo indiferentes su agonía?
Las explotan por cuatro o cinco años
y si antes no mueren de algún mal
al final, y sin ningún engaño,
las tiran como basura en un canal
Ojos ya sin vida
sonrisas sangrantes
lenguas enroscadas
chicas desnutridas
niñas desfloradas
sida y embarazos
bebés por encargo
leyes corrompidas
¡Por Dios... hagan algo!