me doy de baja
Quiero dejar atrás aquéllos gritos
los aullidos que penetran mis oídos
quiero olvidar que estuve en el infierno
y sin saber porqué me mató el frío
Deseo la tibieza de un abrazo
la calidez de una palabra dulce
la maravilla del olor del pan horneado
y la esperanza que como faro alumbre
Tan insegura estoy de mis entornos
de los juicios sumarios de la gente
que hasta creo ver sueltos los demonios
en ciertos pensamientos de mi mente
Si acaso en mis empeños desmayara
por la lucha que libro desarmada
mi sueño es que tal vez mi voz airada
al menos hollará en tierra abonada
Despido a la ignominia, a la tristeza
a la flagrante impunidad y la corrupción
mientras ellas campeen por sus fueros
prefiero sin dudar... darme de baja
y sean otros quienes carguen el pendón