los niños, son todos nuestros
Ojala pudiéramos ser esa ballena
azul, me dijo alguien en respuesta
al cuento que se me ocurrió escribir
inspirada en la imagen linda y bella
que un amigo publicó muy presta
Sería fácil, creo yo, si hiciéramos
de cada niño un compromiso eterno
extendiendo las manos solo un poco
y viendo como propio a los ajenos
No existiría el bebé abandonado
al nacer, o apenas caminando
tendrían todos su futuro asegurado
con escuelas, salud y muy buen trato
Por sobre todo amor, que es muy barato
Son todos nuestros, los que parimos
y los que paren otras, allá lejos
sin colores ni razas; son solo niños
exigiendo sin pedir, nuestros desvelos