la escalera de mi vida
Trepo la escalera de la vida, paso a paso,
a dentelladas con las circunstancias
y azotada por oscuros ventarrones
En algún lugar, el aroma a esperanza me detiene
me hace repensar en el hombre que me agobia.
En sus egoísmos, depredación y ambiciones
Creo haber llegado al final de mi ruta
la mía, la que puedo aceptar sin enfermarme
sin quedarme hecha jirones mientras me ahogan
la incomprensión, la frialdad y el cálculo malsano
Soy solo una mujer, apenas armada
con un lápiz mal afilado
que arroja palabras sobre un papel
en blanco que nadie lee
Las diosas con poderes mágicos
han quedado atrapadas
en los cuentos de mi infancia, pasados de moda
El mundo se me ha hecho inhabitable, inhóspito;
cada día más extraño y desconocido.
Miro hacia abajo y me percato que la confianza
se arrastra a duras penas, tratando de respirar
aunque solo está demorando su inevitable agonía.
Y lo sabe
Continúo ascendiendo mientras percibo
como se desprenden de uno y otro lado
rostros desconocidos de mirada torva
que caen al vacío riendo estridentemente
No lo comprendo
La subida, cada vez más difícil,
azarosa, lenta, desesperante.
Pareciera que alguna fuerza misteriosa
quisiera demorar mi ascenso.
Pero me opongo con decisión
Cuando estoy a punto de desfallecer
llego al último peldaño,
percibiendo con inmensa alegría
que la oscuridad ha desaparecido
Una luz sutil y a la vez intensa
que irradia la más increíble paz,
se deja ver a través de la cortina transparente.
Olvidar es posible, la lucha ha finalizado
la verdad es una, y me dejo envolver por ella
Es la vida que comienza... realmente.