impronunciable, el dragón
Erase una vez…
La niña esperaba ansiosa cada tarde
asomada a su balcón engalanado,
sin comprender por qué su dragón
de nombre Impronunciable
había desaparecido de su lado.
Sus padres, poderosos príncipes
de la tierra de abundancia
veían con angustia a su princesa
que cada anochecer se entristecía
esperando por Impronunciable,
que sin saber porqué … no aparecía.
Ella, Ishmanì, hermosa flor
que escoger a cualquiera bien podría
insistía en la espera de un dragón
que tal vez a otros amores respondía
Pero… llegó cierto día un caminante
que en los jardines de palacio descansaba
y contó de un dragón muy elegante
que con total desinterés les ayudaba
a los príncipes de la tierra de pobreza
la que con su apoyo prosperaba
Comprobó así Ishmanì que el amor
por su amigo Impronunciable
no había sido un error de su buen juicio.
Su fiereza que otros veían detestable
el la usó para evitarles caer al precipicio
y aliviar, a los más pobres, su dolor