aún soy yo, aunque no lo sepan
Son gemidos, o tal vez solo murmullos
quizás voces desesperadas
que penetran las paredes delgadas
He perdido el sentido del tiempo.
Se acumulan días y noches
en un ir y venir de soledades,
de tristezas y lágrimas incontables
Aquéllos que iban a venir, no lo hicieron,
los que prometieron mi libertad, se olvidaron
los que mitigaban mi soledad, me abandonaron
Solo las grietas que producen los años de dolor
han quedado petrificadas en las paredes
formando mapas de difícil interpretación
que bien pudieran ser manchas de sangre
Pero aun poseo algo intocable e inviolable:
La claridad de mi mente que me pertenece por entero
Mis sentidos se han agudizado.
Soy capaz de leer a través de los oscuros pasillos
las ondas de tímida luz que a veces se les escapan
por los resquicios de las puertas que se abren y cierran con prisa
Las casi imperceptibles voces que me llegan a ratos
son como cantos que endulzan mis oídos,
que ellos creen apagados por tantos años de silencio
ayudándome a sobrellevar la soledad impuesta
Aun no estoy muerta, aunque lo ignoren.
Aun no me han poseído, aunque no lo sepan.
Si fueran lo suficientemente perceptibles
para ver detrás de mis pupilas. el fuego
que pareciera consumirme y que seguramente confunden con locura, lo sabrían...