sonetos a mi santo de mi santos
Padre, con que maravillas nos das,
al que te es hijo de bondad pura,
¡Oh sutileza, amor y locura!
¡Leal patrón de María asta Caifás!
¡José, a tu hijo no lo mirarás,
gracia por tu caridad enseñada,
tiene base puesta, cimentada
y en regazo de amor lo hallarás.
Patrocinio de sin igual varón,
que haya preexistido en la tierra,
tienes corona, sandalia y bastón;
ayudas a proteger de la guerra.
¡Oh, brilla con su enorme galardón!,
fiando a Jesús, con la fe, que encierra.
Vida eficaz la haces, precede,
de tu retornante misericordia,
eternamente das la oratoria,
del patrimonio, varón y sede,
Que la chista de luz que, concede,
tranquilidad para ensalzarte,
desde nuestros deseos confiarte,
porque tu patrocinio si accede.
Concede gracia, error que yo fundo,
que no hay fuerza, pérfidamente;
que tu hijo con ardor oyente,
forme toda familia, haga así el mundo.
Lleva las penas al hoyo profundo,
resonarás la fe alegremente,
como cuidándonos coherentemente,
quitando primacía a lo segundo.