seremos juzgados sobre el amor
¿Por qué a la vida la debemos gozarla?
¿Fuese requisito para salvarla?
No es este el caso de Dios virtuoso
que, al rico, al cielo no dio permiso;
los preceptos y excesos, deshizo,
para que el pobre llegue, a Él, valeroso.
No importa si llegasen impetuosos,
flacos, sin ropa, ante Él son valiosos.
Miren que su corazón ignora,
Al cuerpo pequeño o por delgadez,
porque Él mismo se hizo soez,
y vean, Cristo es quien sufre y llora.
Miradle, sus labios Él humedece;
tiene hambre, sin casa y es mestizo;
frío, al no encontrar un pasadizo,
porque la caridad no acontece.
En cárcel está Cristo confuso:
¿Por qué hay tantos hombres que arrestan
y no visitan, porque se gestan,
que el ser amado no es del recluso?
El cambiar de vida es un aviso,
esto hermano es la llamada;
el alma será condenada,
por el juicio de Dios que es preciso.
Ante el final nos preguntará esto:
¿Cuántas veces me has visto atado?
Nunca te vi a otros regalado
y en cuanto ames te seré presto.