País Poema - Autores

abraham carrillo colín

reciba esta carta, amigo y presbítero servando eric

Hoy le quiero cantar con gozo comprado.
¿Cómo quiere que cante: en soneto, lira,
cuarteto o con lo que el aliento suspira?;
no importa, todo va y viene a su lado.
¿Quiere que narre lo que hay en el prado
de mi corazón que se asemeja al suyo?
Mire que con sus consejos construyo
lo que con mal espíritu lo he errado.
Lo vi hace tres cursos, de improvisto,
era simple, suave y de cara sonriente,
pensase que un ángel se hizo presente,
dentro de la Iglesia triunfante de Cristo
Después de tanto, se me hizo conocerlo,
lo arribé, donde de nuevo empezaría
y cuando hablando feliz de María,
pienso con miedo en un día cederlo.
Cuando tenga que irme, no me olvide,
si es posible lléveme atado consigo;
sé que su vivencia de Dios está conmigo
pero su alma el Dios Supremo me la pide,
¡Elévese alto y siempre hasta el cielo!
¡Cuando este arriba! ¡Álceme, para que yo vea!,
porque vi su rostro y me anima a que crea,
que hay un Dios y me quiere si celo.
Confieso que en silencio oí sus latidos,
oí que iguales tienen que ser los míos,
éstos están tempesteados y vacíos,
y con los vicios laten siendo aguerridos.
De casto linaje y con la vida eterna,
le invito a que ofrezcamos al Señor almas;
yo: ofrezco mi esfuerzo; tú: tus santas palmas,
al darle al mundo, nuestra mano paterna.