rebeldía ante la esclavitud
¡Oh Dios!, con mi lente y sentido opuesto,
¿Cuándo te mentí, yaciéndote en el olvido?,
por negro corazón enfebrecido,
el cual ruega le seas manifiesto.
¡Oh Dios!, no te he notado molesto,
al juzgarme causante, estoy mí oprimido.
Te culpe del destino sin sentido,
viéndome que, al demonio me presto.
¡Deshonra, por un inútil oyente!
con salmo y liras maravillosas,
trato de acceder al perdón presente,
tomado con heridas tormentosas,
son recién recibidas por tu gente,
amándome, más, que todas mis cosas.