mística de la cruz
Antes de la hora esperada,
dispuesto a lo que venía,
estando ya en cercanía,
te contemplo, tan bien, cayada.
Cayo ante tantas alegrías,
y, gritando a los cuatro vientos,
que existiesen miles de momentos,
o viviera, vivo, así los días.
Por la oración atenta me pongo,
deteniendo las pulsaciones;
gama de sentimientos expongo,
sintiendo sin fin de sensaciones.
De este suave y duro tronco,
no sé si es verdad o ilusiones.
Sentir la cruda cruz del amor,
que se siente muy adentrado,
y siendo un elegido el amado,
con él se aproxima, luz y calor.
De fría y sudorosa muerte,
llega tajante con caída,
que son, eran y serán en vida,
consecuencias por tanto quererte.