mi padre nuestro
Dios paternal, a quien le pertenezco,
el que siempre ha estado a mi lado;
bello, es tu nombre y es santificado;
tu voluntad que, con ella crezco,
me lleve al cielo que, de ti viene,
plantado en la tierra desde el cielo.
Perdona, y que sea éste mi anhelo
y dé alimento, al cual ser te tiene.
Que toda ofensa sea olvidada
y la del prójimo nos sea ida,
que nuestra imagen no esté tentada,
aun si el alma está herida,
porque el demonio la quiere dada,
por esto, tenla en mano acogida.