marcela, una formadora ideal
Para creerle a Dios se prueba
con la santidad de sus hijos,
dando milagros y prodigios
o amando a una persona nueva.
¿Me llamaste a María o a Eva?
Poniéndome azulejos fijos;
dime, si es mentira o si finjo,
si tu fe al cielo hoy se eleva.
Propongo que tu fe la ganemos,
la caridad hacerla meta,
la virtud en ti la vemos,
dando el grito al son de trompeta,
con esta el miedo vencemos,
clamándote como la profeta.