llegase dios extraordinario y como se impregna en una imagen
NARRADOR:
Retorne cerca de cien años,
A oír lo que en mi tiempo es duda,
¿Por qué es dolor nos era extraño,
si Jesús dice que a él se acuda?
Que se acuda las variedades,
desde adultos, jóvenes, niños,
e impíos de todas edades,
dando muestras de sus cariños.
FAUSTINA:
Me habló con letra y lenguaje,
ruidos flébiles de acechanza,
porque el mundo daba venganza,
y cada alma lo mira de ultraje.
Toda corte tiene vendaje,
y el amor se sube en tardanza,
porque todo su amor alcanza,
tomando su sangre en brebaje.
JESUCRISTO:
¿Qué humano no ha entendido,
que os castigaros no quiero?
¿No sabéis? Todo día muero,
con el que en su lecho es tendido.
Co el que nace, crece o aflige,
en el mundo frágil y doliente;
¡pensaos que su siervo obediente,
está vivo y el poder rige!
FAUSTINA:
Mandadme a mí y expondré tu gloria,
más sé concejo, no os conozco,
y al ser tu secretaria, embosco,
las piscas que deja tu historia.
¡Misericordia!, en doquier lleno,
cada voz me la das directa,
dices que ella es brecha recta,
y al usarla, el pecado freno.
JESUCRISTO:
Mi imagen la impregno en mente,
llévala en lienzo venerado,
el cuadro en ti será honrado,
donde horas lo amará la gente.
en el tiempo de ese descanso,
venera mi hora, os mando;
la pasión sigue rodeando,
al estarles vivaz y manso.