las musas juegan entre lo profano y lo divino
En lira en la alcoba componía,
sin fin de marcas embellecidas,
con toca y alba se han hecho idas,
los márgenes que en mente tenía.
¡Deslumbrando, inspiras! ¡Cuán bellas!
Era musa de pechos frondosos;
que calma a los seres dolorosos,
se apaciguan en temor por ella.
Aclaras mis días, buena estrella,
dándomelos todos ostentosos;
criando búfalos, corderos y osos,
y de sus sienes me tomas con ella.
La cual tiene presencia sincera,
pureza y virginidad le han dado,
despertándola en primavera,
le es de saborío, este es amado;
se compromete a ser verdadera,
decencia cuando se te es acompañado.
¡De cual grito o precisiones,
te tengo absoluta al todo creerte!
¿Qué tú has derrotado a la muerte,
ocultándoseme en oraciones?
Cantando sin termino canciones,
en bendición y lucro fuerte.
¿Acaso no tengo que quererte,
y en forma por influir convicciones?