País Poema - Autores

abraham carrillo colín

la vocación apalabrada de moisés

NARRADOR:
Moisés lleva al rebaño del suegro,
mira de lejos al desierto negro;
sube la montaña y Dios le llama
por boca de la curiosilla zarza,
ve que es un ángel de esencia farsa,
no juzgando materia, a él, le clama:
MOISÉS:
¡Me es maravilloso, iré a acercarme!
Veré cuando el fuego se consuma
y esperaré a que mi mente asuma.
¿Qué ente prende su fuego al llamarme?
DIOS PADRE:
¡Moisés, no me des acercamiento!
Quitaos la sandalia, que es sagrado
el camino que en ti he grabado,
para que con fuerza des cimiento.
Soy el Señor de vuestros patriarcas,
es por eso que, puedes mirarme;
he oído a mi pueblo clamarme,
al estar encima otras comarcas.
He de darles tierra de deseo,
imanadora de leche y mieles,
tomada por el pueblo Jebuseo,
y Amorreos, siendo pueblos crueles;
no te ocupéis que, la mente leo,
que el faraón tornará niveles.
MOISÉS:
¿Quién soy yo para exigirle al faraón,
que saqué al pueblo con presura?
No ves que los tiene en herradura,
y trata a cada como un ladrón.
DIOS PADRE:
¡Moisés, Moisés!! yo estaré contigo!
¿Quién te dijo que solo estarías?
Solo el cuerpo y lengua pondrías
y que, el YO SOY, dirías conmigo.
Dirás: el Dios de la leche y el trigo,
me trae a ustedes y a ustedes me envía,
que, el YO SOY, a todos les daría
paz de generación sin estribo.
El Dios de Abraham, conmovido,
y de la opresión a de sacarlos;
no estén sordos si hay un herido,
que el Dios de Isaac ha de llevarlos,
porque pide un pueblo consumido,
exigiendo al faraón desatarlos.