País Poema - Autores

abraham carrillo colín

la vida de vuestro convento

El maravilloso velo,
puesto por las bellezas del convento,
y quien mire con desvelo,
dejando sus partes lento,
¡Llevádselo con su hermoso acento!
Encumbras por los pasillos,
esencias repletas de colores;
color de tono sencillo,
tomado de puras flores,
envolviendo al monje de olores.
Olores de vivencias sanas,
atando la comunidad presente;
con sus delicias cristianas,
prohibidas por las gentes,
por amar siempre la casa inocente.
Por sus rústicos marfiles,
armatostes rígidos de clausura,
siendo frágiles o viles,
son género de hechura,
conquistando hacia el alma futura.
Las expresiones llorosas,
son propagadas de quejada pena;
celda y pared de losa,
cúspide lanzada llena,
culminándola cuando la envenena.
Con néctares y jardines,
espesura de amores dejados
y en prosa de violines,
¿habrán sido atormentados
por un cordero extinto de pecado?
Han callado desde lejos
y entorpecen las vidas conversas,
con saberes por los viejos
y con juventudes persas,
construyendo, y la común dispersa.
Esconden con fe un tesoro
que le han sido designado,
limpiándolo con cloro,
se mira a su costado,
y el costo es dársele consagrado.
Desespera vuestra hora,
con ella conquístesele a cada uno;
firmándosele sonora,
con enlace oportuno,
requisitos, de esto: oración y ayuno.
¡Qué poesías, son hermosas!,
las que tornan los días de sus vidas;
la mejores de las cosas,
les han sido recibidas;
fermentan sus experiencias vividas.
Del convento con sus mieles,
se crea convenciendo a escultores;
conciliando a sus fieles,
flechados con loores,
curados con amor de los amores.