la pequeña amante
Amarás a todos y a ninguno,
serás libre, no pidas permiso,
amante tuyo, sólo Dios quiso,
y , al amarme, no amarás a uno.
Refrena tus celos, frena tu ira,
tus pasiones, honores presentes;
eres ofrenda, nunca lamentes,
que por ti se lucha, pelea y aspira.
Te confieso, Claudia, eres hermosa,
por tu cara, altura, cuerpo, oreja
y en el alma que bien te refleja.
¡Cuidado! la carne se ve deseosa.
Siendo por mí que los apartes
por tu mozo, compañero, secuaz,
lo hiciste, lo haces, lo harás.
Recuerda qué promesa compartes
Es un desposorio libremente
que se consolido desde noche,
esta mañana le pongo broche
al contrato que lees presente.
¿O ser libre o ser sentenciada,
lo rechazas, cambias o acoges?
Porque desde esa noche recoges
fruto de mi mano infiltrada.
¿Ser infeliz siendo desposada,
con alguien que tu fe no valía?
¿O ser virgen y esposa mía
de todos, de todas, de nada?
Sábete que todo hombre indigno
no aprovecharse derecho tiene,
esa libertad de Dios viene
y sólo Dios poseerte es digno.