la filial amiga, es filial promesa. decima de su santidad
¡Misericordia, Dios vivo y eterno!
Con respuesta me das a Faustina,
emanada de gracia divina,
la que odian los entes del infierno;
y a ellos, aborrece el Dios paterno.
Prendada de luz y profecía,
llegaste en fiesta, tú, epifanía;
conoció ella el valor de la tercera,
gime y pide hacerse servidera
y morir con tu dolor cada día.
¡Piedad, Cristo!, que, al ser hostigado,
donas el precio, que fue tu esposa,
fulminas su voluntad forzosa,
cuando en Vilna te ve humillado.
¡Oh Santa! ¿Ves mi ser lapidado?
Contesta para nunca perderte;
cuando los dos pidamos la muerte,
dame orden de nuestro matrimonio,
porque defenderé el testimonio,
para que el demonio, así deserte.
Cómprame el cíngulo de castidad,
la de Dios, Primogénito y Trino;
por dar con espinas en camino
ateniéndome, ¡Oh Santa Trinidad!
Oye y empieza a rezar por caridad,
Santa de las miserias profesa,
detén la mano llena de fuerza,
su voz llena de pena meritoria,
por voluntad mereciente en gloria,
que derrota a las castas y presas.
Disimula y flecha argumentos,
excelencia de pincel y los escritos,
para que, aporten tus santos requisitos,
que son formas de llagas y sufrimientos.
Te lloré al alejar este pensamiento;
al buscarte me trunco la cobardía,
siendo la muerte ruidosa sinfonía,
que hoy la desearía sin nada.
Desde hoy Faustina serás coronada,
en corazón, al cederte ese locuaz día.