País Poema - Autores

abraham carrillo colín

estaré siempre orgulloso de ti, alfredo

SOLLOZO A DIOS:
Acogiste a mi otro padre,
Niego que no fue desde mi infancia,
fue buena, él le dio fragancia.
Al irse él, lo feliz esfuma,
y a esta desgracia se suma
la del callado cercano;
hoy murió un feliz humano,
que en vida le llamé: padre.
SOLLOZO A ALFREDO:
¡Padre mío!, hoy te escribo,
estos sencillísimos versos,
no hojees, de ellos, reversos
que lo triste no les quito.
Léelos lento, te invito,
mira cuanto amor te tengo,
que el dolor ajeno abstengo,
y el amor tuyo recibo.
No me olvides, yo no ahuyento,
ni tus gestos, enseñanzas,
chistes o buenas balanzas,
que al dar juicio, diste ejemplo.
Me llevas en mano al templo,
al cielo, ¡oh padre mío!;
si en mis ojos ves rocío.
siente lo que yo siento.
Si crezco en gracia o pecado,
lo ves y nuca juzgaste;
tu virtud en mí incrustaste,
en mis espacios profundos,
y estas presente en dos mundos.
Aun así, al no verte, me muevo,
si te siento y cerca te llevo,
al viaje que el mal no ha dado.
Sonríeme eternamente,
¡Oh, Padre en cansancio nulo!
que el amor, si lo estimulo,
palpita y se concentra.
No te esperes y al cielo entra,
que nadie duda, afirman,
que de buen corazón, firman,
el que paró de repente.