encuentro de josé con su hermano benjamín
NARRADOR:
Que este latir no se pare,
que tu espera te ha sido escuchada;
llegó el sucesor, que ampare
de la hermandad truncada,
porque Dios tu pedir le fue agradada.
Estos, hace tiempo, mira,
en el pozo! oh tristeza!, te dejaron.
Es verdad no mentira,
hay uno que mas amaron,
pregunta si vivir con él votaron.
JOSÉ:
¿Quién es éste que presentan
y no reportan su linaje?
¿Será enemigo que afrentan,
de presente o de espionaje?
¡Hablen que creo saber su paraje.
NARRADOR:
Con el silencio responden,
la vergüenza y la culpa les pesa a aquellos.
No es petición que más honden.
A José al verle destellos,
porque él es el menor de todos ellos.
JOSÉ:
¡Benjamín, bendito seas!,
y espero que las faltas nos perdones.
¡Hermano aunque no me creas
te tengo en mis oración,
por esto te partiré mis raciones!
NARRADOR:
Dicha será si esto dicho,
fuésese promulgado de inmediato,
más el fulgor dio capricho,
a encerrarlo en el relato.
Dios da ánima, yo en pluma los desato.
Se conoce a la tristeza,
en eso tiempo como un enemigo.
Y José no dio flaqueza,
ni la desató consigo,
porque el pecado ajeno era su abrigo.