el pecado en el que vivo
La gula se acedia constante
me sigue, me invita, me tienta.
Por el soy persona contenta,
sin él no prosigue adelante.
Del apetito quito vista
y de paladar me encarcela.
Su presencia sólo me flagela,
enamora por conquista.
Soy amante de dulces ates,
chicles, caramelos, frituras,
ellos son crueles torturas
estoy si con ellos trate.
Las cocadas, buñuelos, las pasas,
el algodón de azúcar me llama
si estoy parado o en cama,
por ello estoy en trazas.
Churros con salsa, de tarde,
de mañana, atole con leche;
hago el amor a donde fleche
lengua del paladar que arde.
Enamorado de abarrotes
vicio penoso y extraño,
en la cuaresma año tras año,
pido dejarlo con azotes.
Mas me llaman como los bebés
a las madres amamantantes.
Los como en sólo instantes,
como hambrientos a su mies.
Mi alma y cuerpo son glotones,
endulzo mi vida con obleas,
son orgasmo mis ideas,
como derretir en bombones.
Es mi pecado ya truncado
es el primero hecho en vida,
el azúcar me ésta asumida;
resumo, lo he disfrutado.