País Poema - Autores

abraham carrillo colín

el don puro de dios

Por fin, vivo y reflexiono,
las cosas que se me presentan,
por todas ellas me apasiono,
ellas sus secretos cuentan,
yo, oyente, les distingo el tono.
La corazonada está unida,
con lo que es sapiencial e inmortal;
con su amistad incomprendida,
me da miedo entrar al portal;
¡Será el comienzo o despedida?
En esta amistad me encuentro,
¡encantador, deleite noble!
Viví la nobleza adentro,
me otorgo trabajo doble
y amar sin límite es mi centro.
La riqueza inagotable,
la tengo prudente en el trato;
la sabiduría es estable,
porque omito el mal mandato,
funciona como agua potable