dulce canto a josé manuel: nuestra amistad, nuestro camino
Ha llegado nuestra hora
de dar a conocer pasos diversos,
con nuestra amistad que aflora,
escritos en estos versos,
y más que mis palabras, sean conversos.
Fue la primera conquista,
confusa de rescate e inocente;
yo te tornaba la vista
y tú mirabas diferente,
pero se cambia, si se vive el presente.
Confundía mal tu boca,
ríos sin fin de palabras tenías;
como en el mar desemboca,
este cargo me ofrecías,
no es pena porque conmigo vivías.
Si en grito y risa hablamos,
somos felices del día a la tarde,
a estos juntos consagramos
con nuestra fe que siempre arde;
te di fuerza y tú a no ser un cobarde.
Te veo de culpa absuelto
al seguir a Cristo, el camino dado;
frente a mí siempre has vuelto,
las penas las has reparado,
dando pérdida a errores del pasado.
¡Oh Manuel, nunca me dejes,
solo y sin armas para la pelea!
¡Soy baúl cuando te quejes!
¡Vuelve para que en ti crea!
¡Oí que el cielo pide y te desea!
Porque te quiero te comparto
el talento que Dios me ha infundido,
gracias a ti el ego aparto,
los consejos han florecido;
alegre estoy, tu amistad no he perdido.