discursos de israel a sus tribus
A RUBÉN:
Al primogénito le doy fuerza,
fruto viral, digno y poderío.
¡Oh Rubén , gobierna en agua tersa
impetuosa de mares a ríos!
Domina, que soy tu padre en lecho,
porque al nacer me profanaste;
al ser el primero, la fe armaste
y por ti hoy miles tienen techo.
A LEVÍ Y SIMEÓN:
¡Oh hijos y astutos hermanos!,
sea diligente en violencia;
mataron con sus propias manos
a hombres y raza sin clemencia.
¡Leví, te separaré de Simeón!,
espero así su crueldad apagar,
y su enorme furor, todo ahogar
y unir, separados, un corazón.
A JUDÁ:
Judá, te recordarán en todo
tus parientes se han inclinado:
porque sales del león, cachorro,
siempre a casa estarás invitado.
Tu porte es llevar bastón de mando
y regirte a quien le perteneces;
gracia es no ver a quien obedeces,
con esto te citó y sigo estimando.
A ZABULÓN E ISACAR:
Zabulón, de aventura viajera,
prosigue con tu vida sencilla,
no tendrá fin ni una frontera
y vivirás del mar a la orilla.
Si uno es presto de barcos, tu un corral,
porque el descanso en leyes lo tienes;
tomar trabajo asegura bienes ,
solo llevando carga visceral.
Mi juez atento no te distraigas
y lleva al pueblo a sañoso juicio,
que Israel tuvo auténtico inicio,
y sé astuto a que en esto se arraiga.
Eres víbora en este sendero,
y te corrijo a que a otros muerdas;
que tu conducta, al salvarte, pierdas;
ruego que después verte, espero.
Quien viera el delincuente que asalta,
si es de cerca, tu asaltas de lejos…
¡soy tu padre, atiende estos concejos,
que es error sufrible y fuerte falta!
A Ase y Neftalí:
En Aser tengo buen consejero;
manjares, exquisitos, sabrosos
y abundantes de panes jocosos.
Reyes te aman, por eso te quiero.
Hermosas y lindas silbantillas,
son las que sueltas en tu retoque,
si caminas, Neftalí, en cuclillas,
a imagen fina le iría enfoque.