detrás del velorio de alfredo
Me he conocido como humano
y conozco ahora la humanidad,
que en la desgracia ello sede claridad,
y uno sede claro su herido llano.
Cual se fuese un pequeño gusano,
irrumpe a vecinos y a la vecindad.
y nos hace reconocer con la verdad,
que uno de nosotros se fue temprano.
Su inmóvil cuerpo y el nuestro coincide,
pero su facción da aprobante agudo,
y al yacerse, ante lo hiriente, mudo,
y ante plegarias nocturnas, no pide.
Porque sin advertencia se despide,
no se piensa que es último el saludo;
pero, por nosotros, pensante pudo,
darlo en silencio, y al eterno se añide.
El sentir en cantos luctuosos gira
cuando su allegada alerta y pelea,
y aun culpable sin rostro menea;
¿no ve que al cuerpo es al quien tiene ira?
Una fiesta en el cielo se mira,
una tristeza en el cielo se crea;
allá llega un santo y acá se desea;
aquí va un ángel que hoy se le admira.
Galopa sin prisa, eterno viajero,
sé que al encontrarte y verte mullido,
mi corazón descasará irrumpido,
como el tuyo en manos de Dios verdadero..