País Poema - Autores

abraham carrillo colín

coloquio de la nueva noche inesperada

Emprenderé una aventura,
junto con mi amado, desvelados;
yo sé que mi fe madura,
compensará mis pecados,
si solo desnudo estoy a su lado.
Espero escuchar la hora,
en que mis ideas, tú las alejes;
sentir sequedad sonora,
cuando ya no me aconsejes,
temo por los infiernos, cuando me dejes.
¿No sientes el dolor mío?
¿Por qué no te siento, o no me detienes?
Siento eterno escalofrío,
pero matará mis bienes;
aún pensar quitártelos, los tienes.
Soy responsable para amar:
a tu Ente, el hombre y toda creatura;
tanto al que pretende amar,
tanto torcidas figuras,
para recitarles buenaventuras.
Viene la niebla lúgubre
responsable para nuestro comienzo;
ella viene y nos cubre,
desata nuestro lienzo,
da pureza y virginal silencio.
¿Acaso e has tomado,
de tu callado y detenido sueño?
Este me ha conquistado;
hoy serás mi único dueño,
como esclavo te amaré con empeño.
Me has hallado en camino,
apenado, a mi esencia arrodillas;
se te ha acabado el vino,
no plantaron las semillas
y ahora encomiendas a almas sencillas.
Tú me amas, y yo te creo,
y me quitarás el dolor nacido;
a pesar que no es tu deseo,
que me cures de lo oído,
amándome, extremo de tu olvido.
Que es aura, eterna e inspirada,
del encuentro de dos almas vecinas,
una siéndose colmada,
de las dichosas espinas,
que, dada trinidad, se origina.
Ya no alcanza mi pobre alma,
es enorme dolor escondido,
piensa que cederás calma,
¡consoladme, estoy herido!,
y seguir vuestro gozo prometido.
Tu regalo te lo obtengo,
cuando mi pretorio se me presente;
con tu mano lo detengo;
al ser tu esclavo se tiente,
viendo llorar cuando seas hiriente.
No obtendré resistirte,
si me conquistas más de lo debido;
te enamoré con decirte:
¨la muerte es lo escogido,
ser juzgado como ángel caído¨.
Vísteme cuando llegue el día
y el curioso e incurable vacío,
que me manda la utopía,
quite el desolado tardío.
¡Cúbreme, porque el dolor me da frío!
Es el coloquio de amores,
que siempre se estarán susurrando,
mi amor lucha con temores,
porque ama peleando;
será historia que se estará narrando.
No mentiré en los adentros,
de mi espacioso y encarnado corazón;
he encontrado mis centros,
y el enfoque de tu pasión:
la deshonra, muerte y resurrección.