País Poema - Autores

a. sanh

solo la huida le inspira

Cuando se marchó aquel martes, del amor solo quedaban las marcas de los mordiscos y el miedo unánime a la mortalidad de las emociones. Al menos la muerte pasional amainó aquel momento tan misérrimo de matizar con gestos y muecas el motivo de la marcha y la avalancha de miserias. Murió el misterio de las mañanas y la magia de las medias noches; se agotó la mecha, que no fue malicia, se manchó de vida, que no fue malicia. Hizo la maleta sin maniobras ni marionetas y cerró la puerta de madera y de marfil, caminando hacia mejores metas se mantuvo recta y no miró atrás. Y mediando entre las malas artes y aquel maldito martes en mesas de bar, la metáfora de la vida misma mecida por las mareas de las manías que les juntaban, se multiplicó por mil: se multiplicó y se militarizó en su martirio propio, se maximizó en molestia desmedida, en memorias y en música.
Y la metamorfosis de la noche del miércoles maldijo su mirada serena al mirarse en maniquíes de escaparates de tiendas y verse incompleta sin él, sin su otra mitad. Y desde aquel momento, entre el bar y la calle comercial, de madrugada y algo borracha, todos sus pensamientos dejaron de sonar a melosa dicción, a la mismísima aliteración con la que había emprendido la aventura. La propia literatura te juega malas pasadas cuando te conviertes en tu propio personaje y deseas emprender su aventura. Pero eso lo aprendió después de regresar a casa. Cuando regresó aquel miércoles, del amor quedaban disculpas confusas y algo de manzanilla que él había preparado preludio de su regreso, pues convivir con una escritora ya le había traído problemas de ese tipo anteriormente.
"Solo se siente inspirada por el escape y la huida".